miércoles, 2 de septiembre de 2026
Unha inmensa vergonza para o mundo
lunes, 30 de marzo de 2026
Guerra Civil, presidio ou exilio
martes, 27 de enero de 2026
Huérfanos del Ferrocarril
lunes, 26 de enero de 2026
Asesinos impunes y héroes anónimos
A menudo me ha parecido que los teléfonos nos estaban dejando ciegos, que perdíamos de ver maravillas por querer hacer una foto o grabar un vídeo. Ahora, mirando a Estados Unidos, me parecen héroes temerarios quienes intentan grabar las atrocidades perpetradas por el ICE, ese cuerpo de matones oficiales, asesinos impunes que no pocas voces autorizadas identifican con la Gestapo, que señalaba y masacraba a oposición en general y, especialmente, a judíos, a las órdenes de Hitler. Como él, el actual tirano del mundo (patético y desequilibrado personaje que quiere el nóbel de la paz mientras ordena bombardear países y asesinar a sus propios ciudadanos) tiene a acólitos repitiendo una mentira mil veces para tratar de convertirla en verdad. Ahora que en las calles de Estados Unidos hay tantos “terroristas domésticos”, ahora que Vance, Noem, Bovino, Leavitt y otras lenguas viperinas tratan de convencernos de que nadie que se oponga a los deseos del tirano Trump merece vivir, ahora son cruciales, imprescindibles las imágenes que graban los modernos reporteros, para hacerle una mínima justicia póstuma a mártires como Alex Pretti o Renee Good. Si los activistas y los reporteros voluntarios dejan de actuar y grabar (¡bendito intrusismo profesional!), intimidados (comprensiblemente) por quienes quieren ver pistolas donde solo hay móviles, en Estados Unidos habrá comenzado el período más negro y vergonzante de su historia reciente.
viernes, 28 de marzo de 2025
Vidas na fronteira
Cómo era hace cien años, cómo fue la vida en las aldeas de la raya entre Zamora y Ourense, por un lado, y Bragança y Vinhais, por otro (cómo fue en muchos otros lugares fronterizos). De eso trata “Vidas na fronteira”, el documental que mereció una mención especial del Jurado en la Semana de Cine de Lugo (2023) y que fue doblemente finalista en Etnovideográfica 2023, uno de los preferidos del público, uno de los mejores documentales rodados ese año en Castilla y León). A partir de este momento ofrecemos en abierto, en YouTube, "Vidas na fronteira". Es largo (86 minutos) para ver en un soporte como el móvil, pero esta estructurado de forma que se puede ver por capítulos, poco a poco. Conviven el gallego, el castellano y el portugués, las tres lenguas que tejieron la convivencia en esa súper comarca conformada entre Sanabria y Tras os Montes. Para quien tema que alguna de las lenguas puede obstaculizarle la comprensión, el documental incluye subtítulos en castellano (por eso escribo en castellano también esta entrada).
Empieza "Vidas na fronteira" con un brevísimo cuento que resume, a modo de prólogo humorístico, las míseras
condiciones de vida; lo cuenta Elías Rodríguez, a quien despedimos este año,
después de celebrar, con excelente salud mental, su 103 cumpleaños. En “Ciertas
escenas de infancia” conocemos recuerdos de niñas y niños que sufrieron el
miedo y la miseria; entre ellas, Patrocinio Gómez, a quien despedimos en 2022, pocas semanas después de contarnos algunas de sus experiencias. En “Rito
de paso” conocemos costumbres bárbaras, que siguen existiendo ahora, como es
el maltrato y la muerte de los perros. “A fe” rememora el peso que la creencia
en la intercesión de los santos o el más allá tenía sobre la vida de las
persoas que residían más acá. “Un desastre oído” nos recuerda, desde una
experiencia muy personal, la rotura de la presa de Ribadelago, que causó la
muerte de 144 personas en 1959. El capítulo más largo es el dedicado a la lucha
contra la miseria: “Estraperlo, troco, contrabando e fame”, en el que llevan la
voz cantante Petra Fernández, a quien despedimos el año pasado, y Esther
Suárez, que fue llamada hace poco días. “Das candieiras ás novas tecnoloxías” ofrece
una larga perspectiva que nos lleva del alumbrado mediante varas de brezo a la
popularización de los smartphones. “Axudar por axudar” nos habla del trabajo
solidario, de la costumbre de arrimar el hombro a quien lo necesitaba, sin sueldo ni recompensa. “Nin
médicos nin enfermedades” muestra otra panorámica social,con la voz intensa de
Deolinda do Campo, que falleció en enero de 2024. En “Traballos de
muller” se pone de manifiesto que las labores de la mujer eran todas, porque
sumaba las del hogar a las que tenía que hacer en el campo, como los hombres.
Para cerrar la panorámica, el documental recoge una microcrónica sobre la
emigración, “A desbandada”; y una “Despedida” que protagoniza también Deolinda
do Campo, que asumía con naturalidad la idea de la muerte, la obligación de
dejar el sitio para otro.
Además de en Lugo y en Zamora, el documental "Vidas na fronteira" se ha proyectado en Hermisende, Lubián, Castromil, Castrelos, La Tejera y San Ciprián. Y está a disposición de quien quiera llevarlo a su pueblo (prestamos proyector y pantalla, si es preciso)
miércoles, 22 de enero de 2025
Roda de voitres
Coas imaxes arredor da toma de posesión do novo presidente dos Estados Unidos, estou a ter unha visión recorrente: unha roda de voitres celebrando a presencia dunha prea aínda fresca. Destaca un voitre, aínda novo, saltaricando, impaciente, incapaz de esconder a súa euforia. Estende só unha á (din que saúda á maneira dos nazis, ata agora encollidos, que non desaparecidos), como querendo aforrar enerxías antes de encher (aínda máis) o bandullo. Semella ser o que manda, pero disimula. Finxe respectar ó voitre xefe, que parece non sentir necesidade de estender as ás (se cadra as forzas non andan sobradas, porque se vé que é un voitre vello, sabido). A prea, o cadáver? Somos nós, todos nós (a visión é nidia, non hai sitio para a dúbida). Son os que que votaron por eles e, sobre todo, os que non lles votaron, desde logo. Pero somos tamén nós, os que votamos lonxe, por outros. Ninguén está libre desta roda de voitres. Salvo que consigan asentarse noutro planeta. Salvo que descubran unha prea máis apetecible lonxe da Terra. Ou salvo que se perdan polo camiño.
viernes, 10 de mayo de 2024
Aliviar la náusea
Hace semanas que me acompaña, de forma insistente, la náusea. Puede ser porque mi estómago se niega a funcionar con normalidad sabiendo que hay, en Gaza, muchos estómagos vacíos y encogidos por el hambre, el miedo a los disparos y las bombas. O porque, pese a todo ello, por momentos puedo comer con buen apetito, puedo entretenerme con cualquier cosa, soy capaz de reír por tonterías.
No puedo seguir en silencio cuando tratan de convencernos
de que las acampadas y manifestaciones universitarias contra el exterminio de
mujeres y niños palestinos son en realidad a favor de los terroristas de Hamas.
El vómito viene a mi boca escuchando a Sémper y compañía.También se asoma
cuando, desde la embajada de Israel, se dice que da alas a Hamas quien asocia a
un genocidio esa realidad ya convertida en rutina. Y cuando una parte del
Gobierno español descalifica a sus voces críticas para reafirmar luego que
Israel es un Estado amigo.
Si lo que ocurre en
Gaza es o no genocidio se determinará cuando no haya remedio (ya es tarde para los millares de inocentes muertos). Aunque los
organismos internacionales digan un día que sí, mentiras repetidas mil veces
concluirán que no, del mismo modo que todavía hoy hay voces que niegan el
Holocausto. Las víctimas de otros tiempos se han transformado en verdugos y la
inacción y el silencio nos convierten a todos en cómplices.
Siento vergüenza de pertenecer a una especie tan inhumana,
que hace méritos para merecer la
extinción. Que reinen las especies que
sólo matan para comer. O los chimpancés, capaces de mostrar con los humanos la
empatía que los humanos estamos perdiendo con nosotros mismos.
No busco “me gusta” ni “likes”. Piar en esta materia es,
como poco, poner la cara para que te califiquen como antisemita y amigo de
terroristas. Solo busco calmar mínimamente mi conciencia, romper mi insoportable silencio "cómplice". Quiero aliviar, si es posible, la náusea.
lunes, 27 de noviembre de 2023
Elogio de las historias encontradas
Como al buscador de perlas, al buscador de historias a veces le sonríe la fortuna y se queda a punto de pasmo, más que emocionado, conmocionado: buscaba unha historia y encuentra dos. Su única duda, si es mejor la que buscaba o la que le encontró. La duda puede esperar.
"Antonio Álvarez Blanco: dos guerras, dos países, dos mujeres" es una historia encontrada cuando buscábamos penurias de carrilanos, de niños mineros y de huérfanos del ferrocarril. Antonio Álvarez Fernández, pinche en la vía desde los 12 años, nos sorprendió con la trágica aventura vital de su padre, a quien el golpe de Estado de Franco forzó al exilio de por vida. Álvarez Blanco (1.600 visualizaciones en una semana) conoció campos de refugiados en Portugal y Francia, campo de concentración en Alemania, vida de exiliado en Toulouse. Contada por sus hijos Antonio y Anselmo, es una historia de pérdida, de búsqueda, de reencuentro, de extrañamiento, de dolor y de amor, de una singular forma de reconciliación.
domingo, 5 de noviembre de 2023
Vidas na fronteira da supervivencia
viernes, 15 de septiembre de 2023
Enfermar en Compostela? Nunca máis!
Recordo un tempo en que na atención primaria galega te daban vez para o mismo día ou para o día seguinte. Semella que foi onte pero sospeito (sei) que foi durante un bipartido co que a dereitona galega ensaiou as mentiras ata fartarse, ata convertelas na súa forma de facer política. Mentira, se non goberno, e a rúa é miña (ben sabía Fraga); se goberno, privatización. E así nos vai, coa atención primaria esmorecendo (na UVI), facendo oposicións para ser como a americana, para atender a persoas que non teñen para pagar unha consulta. Na actualidade, se consigues vez é para deica oito días, e nunca co teu médico de cabeceira. Sempre hai un substituto, que te atenderá o mellor que saiba se, oito días despois, segues enfermo e con humor para ir ata o centro de saúde, que xa se converteu nun centro onde da calafrius entrar. É por iso que non penso enfermar en Santiago nunca máis, estou case decidido. Nin noutro sitio de Galicia tampouco, porque sospeito que será a mesma conta. Para as pequenas doenzas, remedios da avoa. Para o grave, as urxencias, mentres resistan, sometidas a un permanente test de estrés polos enfermos que non se resignan a agardar oito días para ver se sanan ou morren. Claro que tamén podería porme de acordo con outros afectados pola sanidade enferma. Claro que poderiamos (deberiamos) tomar as rúas, esas rúas que a dereitona deixa libres porque privatiza (quería dicir que goberna, ou son eles os que din que o fan).
domingo, 10 de septiembre de 2023
Vidas na fronteira, na 45 Semana de Cine de Lugo
A vocación etnográfica deste documental viuse logo desbordada polas lembranzas, polas miradas e as emocións dos protagonistas (en deles xa centenario). As "Vidas na fronteira" transcorren na raia que separa lugares galegos e casteláns (en Zamora) de povos portugueses de Bragança e Vinhais, e transitan sobre a daquela fráxil liña da superviciencia. Foron, son, existencias que viviron de cerca a miseria (antes e, sobre todo, despois da Guerra Civil Española) e que souberon sobrepoñerse de forma a miúdo heroica.
Entre os recordos cotiáns de rapazas e rapaces que traballaban desde que aprendían a andar, cóanse outros que nos abren os ollos, que nos fan saber do activismo político que había antes da Guerra (mesmo nesas aldeas da fronteira), das fames que chegaron despois do golpe de Franco. Sabemos dos bos maestros que tiña a República e obtemos referencia directa do asasinato de catro ou cinco maquis na serra de Porto, case podemos ver os corpos trasladados a Padornelo, amontoados no estrado dun carro.
"Vidas na fronteira" achéganos tamén as épicas camiñadas (de ata 40 km., 12 deles baixo terra, polos túneles do ferrocarril daquela en primeira construción) na procura de pan para espantar a fame, burlando as limitacións do racionamento. E historias do contrabando, que tanto podía ser forma de vida como causa de ruina ou mesmo morte.
"Vidas na fronteira" inclúe igualmente testemuños do traballo solidario (á tornaxeira ou a axudar por axudar) e dedica un recoñecemento especial ás mulleres, que cargaban coa práctica totalidade dos labores do fogar por riba de longas xeiras na herba, na seitura, nas mallas ou guiando un arado.
martes, 22 de marzo de 2022
Era una rosa
Este
desorden/ de pétalos caídos/ era una rosa. Lo
que precede es el haiku que
da título a uno de los últimos libros de Emilio Gavilanes, que es narrador y
poeta desde una atalaya que tan pronto nos guía a ras de suelo como en el cielo,
hoy o hace cientos de años. Un mirador móvil que le permite ser observador
minucioso de la realidad, de la historia, del paso del tiempo. Y compartir lo que ve, lo que siente, con transparencia y emoción.
Esa composición inicial es muestra fiel del espíritu del
libro, de su contenido. Los pétalos esparcidos de la rosa nos muestran la rosa
que fue, nos permiten asistir fugazmente a la plenitud de la hermosa flor, como
la foto de una anciana nos revela la hermosura de la juventud, todavía visible
debajo de las arrugas. Y no es necesariamente un lamento, es la constatación
del inexorable paso del tiempo.
En ocasiones, el deslumbramiento es inherente a la transformación
más sorprendente y conocida, la metamorfosis: La mariposa / vuela por tierras / por las que se arrastró. El paso
del tiempo está igualmente presente en otras piezas que nos abren, a la vez,
los ojos y la mente: Repara la abuela: /
también su muñeca / tiene ochenta años.
El ciclo de la vida y
la muerte, tan presente en la naturaleza, es también protagonista importante de
este libro tan delicado en su presentación como profundo en su contenido. Todos los años / las hierbas del cementerio
/ resucitan. O a la inversa: “La
hierba que brotó / en el tiesto abandonado / también está seca. O la
paradoja que presenta el instinto, el mandato de vivir, crecer, germinar, que
se atreve a desafiar a la muerte: Ignoran
las flores / que la rama en que crecen / la arrancó el viento. ¿Quién no ha
visto un ejemplo tras una poda a destiempo?
Este libro no es para
quienes valoran la mercancía al peso de papel o al número de palabras. Este
libro es para quienes saben apreciar el poder evocador de las palabras, su
llamada hacia la relectura, la reflexión, el goce más íntimo. Cada breve
composición tiene poder para desencadenar un torrente de imágenes, un aluvión
de percepciones, un remolino de viento que nos ayuda a recordar lo que creímos
olvidado, a ver lo que nunca antes habíamos visto.
Los haikus de Emilio
Gavilanes muestran el camino para asomarse al territorio mágico de la poesía, ayudan
incluso a quienes, como yo, a menudo se han sentido incapaces de explorarlo en
profundidad. Caminar por entre las líneas de Era una rosa habilita para sorprenderse y emocionarse ante esta
ristra de esta piedras preciosas. Son fogonazos que deslumbran de
inmediato o que nos hacen pensar para deslumbrarnos después. A veces nos hacen
un guiño humorístico -“Sobre el arcén, /
en la sombra del coche, / viaja mi sombra”-, a veces nos resumen una
tragedia: “Cocina el preso. / Con esas
mismas manos / mató a su padre”.
martes, 14 de diciembre de 2021
El aliado inesperado y Días de destierro
miércoles, 28 de abril de 2021
Cen anos entre tres reinos
Con dúas peroratas cruzadas
entre dous irmaus vamos a dar por pechada (polo menos de momento) a videoteca
de Cen anos
entre tres reinos, que seguirá por suposto a disposición de quen queira
volver a ver o documental ou calquera dos 22 curtos que, conxuntamente, fain outra
película. Nestas últimas entregas, o Elías bríndanos dúas novas pinceladas sobre o traballo dos vellos
e os rapaces, por una banda, ou o traballo
en común -do concello ou de herdeiros-para arreglar os camiños ou labrar os
caños, para facer preseiras ou reparar os muiños. A Marina revélanos a fórmula
máxica para medir
o tempo sen necesidade de reló e recórdanos os cantares
de comba (de vara de parreira, por suposto). Con estes catro vídeos xa
publicados en Cen anos
entre tres reinos, vamos a darlles un respiro ós protagonistas, ós suscriptores ia ós seguidores. O tempo dirá se é un punto e final ou solo un punto ia seguido.
En calquera caso, mutas,mutas, mutas gracias a todos, especialmente ás personas que aceptaron
compartir as súas lembranzas dos últimos cen anos entre tres antigos reinos.
viernes, 16 de abril de 2021
Para el día del libro: El aliado inesperado
jueves, 8 de abril de 2021
Los Libros de Brumoso rebrotan por primavera
En los alrededores de la Marra de los Tres Reinos, uno de los enclaves geográficos donde se tocan España (Galicia y Castilla y León) y Portugal, si se observa de forma sosegada, con imaginación, es posible localizar el territorio de Brumoso, un espacio fronterizo surcado por muchos senderos en desuso y escasas carreteras. Un amigo me pregunta si Brumoso es, para mí, un estado de ánimo. Me tienta responder que "a veces es, más bien, un estado de desánimo". Pero le digo la verdad: es el lugar que visito más a menudo, el sitio donde tengo más amigos.
Brumoso, San Clemente, Milcastros, Carballal, A Toxeira son lugares pequeños
y están semiabandonados, con menos casas restauradas que amenazando ruina. Con
todo, en Brumoso no solo suena el
viento, no aúllan solo los lobos. Es un rincón del mundo donde, durante los
últimos cien años, han ocurrido y siguen ocurriendo extraños sucesos. Si
hubiese estadísticas al respecto,
llamarían la atención los altos porcentajes de desapariciones, muertes no
naturales o enterramientos clandestinos.
En tierras de Brumoso, para reafirmar la veracidad de algún relato, los viejos solían decir con contundencia: “Está escrito”. Esa es una de las razones -la otra es que no tengo habilidades de cuentacuentos- por las que se han escrito los libros que irán apareciendo en esta serie. Algunos se han publicado solo en gallego, otros están descatalogados, han crecido al ser revisados o, simplemente, buscan una segunda vida a través de su lectura por amigos, conocidos o desconocidos interesados que, en todos los casos, podrán elegir entre libro digital o libro en papel. Próximamente, en Amazon, El aliado inesperado.
jueves, 11 de febrero de 2021
“El rechazo fortalece el alma, la mía ya es un mulo”
El
título es una cita de Charles Bukowski
que forma parte de “La enfermedad de escribir”, un libro que recoge multitud de
cartas donde habla sobre una vocación inquebrantable, la de escribir como
necesidad.
A
los 34 años ya miraba al futuro con vocación de resistencia: “Si no triunfo
antes de los 60, me daré un plazo de 10 años”. A los 70 ya había triunfado,
pero seguía pensando como cuando no tenía apenas para comer: “Más de una vez he
dicho que escribir es una enfermedad. Me alegro de haberme contagiado”.
A
los 70 años Bukowski recuerda una vez que estaba en Atlanta, muriéndose de
hambre y frío en una casucha: “El suelo estaba cubierto de periódicos. Encontré
la punta de un lápiz y escribí en los bordes blancos de los periódicos con
aquella punta de lápiz, sabiendo que nadie leería mis palabras. Era una
enfermedad. No lo planeaba ni era parte de un movimiento literario. Era y ya
está”. Era necesidad y era verdad. No era poco.
Bukowski
revela sus filias, desde Kafka a Celine,
desde Sherwood Anderson y Gertrude Stein a Saroyan y Fante. Tampoco se priva de
mostrar su fobia por Faulkner: “pura mierda”, pero “mierda inteligente”.
El
autor de “Cartero”, la novela que vomitó tras dejar ese oficio, con casi 50 años, para
dedicarse de lleno a escribir, es en todo momento lo que a muchos nos gustaría
y no nos atrevemos: un deslenguado siempre dispuesto a llamar a las cosas por
su nombre y su apellido, sin paños calientes, sin medias tintas, sin piedad. Bukowski se muestra
mordaz a menudo, tierno a veces, enamorado de la escritura siempre: “Escribir
ha evitado que acabase en un manicomio, suicidándome o matando a alguien. Es mi
droga y la necesito. Ahora. Mañana. Hasta el último aliento”.
viernes, 5 de febrero de 2021
Soñei que a Terra tiña saudade da xeografía do xurásico
Soñei que a Terra estaba enfastiada de ver morrer persoas no Mediterráneo.
Soñei que a Terra tiña saudade da xeografía do xurásico, Panxea.
Soñei que a Terra decidía acelerar o movemento para reunificar continentes, para facilitar o paso do terceiro mundo cara ó primeiro, co ilusorio desexo de conseguir un segundo mundo, un único mundo menos insolidario, menos inxusto.
Cando espertei había terremotos no sur de España, se cadra tamén no norte de África.
sábado, 23 de enero de 2021
De dónde venimos, quienes somos y adónde vamos
De Arsuaga comencé a oír hablar, a través de los medios de comunicación, al mismo tiempo que de Atapuerca, el gran yacimiento español para contribuir a que el mundo conozca mejor a sus antepasados. Mi inclinación por la evasión me ha llevado a leer -también en los periódicos- y escuchar -Ser- a menudo a Millás. A Arsuaga, poco o nada.
Ahora he podido gozar con su UTE (unión temporal de empresas) intelectual para hacernos comprender un poco mejor de donde venimos, donde estamos, que somos e, incluso, adónde nos dirigimos. En La vida contada por un sapiens a un neandertal, Millás y Arsuaga nos facilitan una inmersión en la ciencia sin hacernos renunciar al entretenimiento ni a la diversión. Nos llevan del Valle Secreto a La Covaciella, de un puesto de frutas en el mercado a un sex shop regentado por una dependienta muy instruida, de una juguetería al cementerio de La Almudena.
Arsuaga goza tanto enseñando que inventa aventuras fantásticas para convertir la lección más árida en inolvidable. ¿Me sigues? Imposible no seguirle. Millás se nos presenta como un alumno a veces tocapelotas, a veces caprichoso pero siempre curioso, siempre predispuesto a asombrarse y aprender.
Salimos de este viaje con la mente más abierta, sabiendo que somos una especie autodomesticada, que aprendimos a dar la espalda a la naturaleza y que quizá debamos volver a darle la cara. Comprobamos que un niño de tres años dispone ya de una teoría de la mente y, por tanto, es capaz de intentar engañar a un adulto si le conviene. Que somos mutantes capaces de digerir la lactosa y que somos también hijos del fuego. Nos avergonzamos al saber que la tumba de Ramón y Cajal -"el autor más citado de la ciencia mundial en las revistas científicas, mucho más que Newton"- está semi abandonada. Y aprendemos a diferenciar entre longevidad y esperanza de vida. ¿O tal vez no?
viernes, 15 de enero de 2021
“Viaje al fin de la noche" y atragántese
Es una anciana pero resulta
rabiosamente actual. Es lo primero que se me ocurre para definir “Viaje al fin de la noche”, la gran
novela de Louis Ferdinand Céline. Publicada en 1932. Esta novela, que busca ser cualquier cosa menos
complaciente, podría haber sido publicada ahora, pero tiene un largo recorrido,
y lo que le queda. Es lo que ocurre con los clásicos, que no pasan de moda
aunque parezcan muy modernos. Está conmigo desde mis tiempos de estudiante,
desde que Edhasa la publicó en 1983. Pese a ser consciente de su fama, del
reconocimiento que tiene en la historia de la literatura contemporánea, he tardado 38
años en ponerme y varias semanas
–¿quizás meses?- en acabar de leerla. No la devoré porque es un libro que
requiere lenta digestión. Tiene argumento, tiene una historia, el recorrido del
antihéroe protagonista desde la locura de la primera guerra mundial en Europa a
la locura personal, desde la historia del colonialismo europeo en África a la revolución
industrial en Estados Unidos, antes de la vuelta a Francia. Pero Viaje al fin de la noche tiene, sobre
todo, mucha miga -con clavos- en todas y cada una de sus páginas. En las novelas voluminosas suele
haber grandes meandros de relleno. Salvando excepciones loables como El
Quijote, que reúne muchas grandes y pequeñas novelas. La gran novela de Céline
es otra de las excepciones que pueden confirmar la regla. Uno viaja siempre con
la tentación de subrayar, de recoger citas para recordar, hasta caer en la
cuenta de que el cuaderno de notas tendría que ser tan grueso como el libro.
Imposible destacar pasajes o momentos, pero si he de quedarme con alguna cita,
me quedaría con ésta: “Tiene piedad, la gente, de los inválidos y los viejos y
se puede decir que tienen amor en reserva. Yo lo había sentido muchas veces, el
amor en reserva. Hay la tira. No se puede negar. Sólo que es una pena que siga
siendo tan cabrona, la gente, con tanto amor en reserva. No sale, y se acabó.
Se les queda ahí dentro, no les sirve de nada. Revientan, de amor, dentro”.
He tardado en zambullirme en
el “Viaje al fin de la noche”. Temo que no volveré a leerlo, como hago con
libros de Kafka, Faulkner, Steinbeck, García Mázquez, Torrente o Delibes. Pero estoy seguro de que volveré a
abrirlo para atragantarme con las incómodas verdades que yacen, muy vivas –sobre
todo en estos tiempos oscuros-, sobre sus páginas.
El libro en el que ando
embarcado ahora, “La enfermedad de escribir”, de Charles Bukowski, me devuelve
al origen. El último poeta maldito revela en una carta a Henry Miller que le
acaban de regalar “Viaje al fin de la noche”. Dice que le ponen enfermo la
mayoría de los escritores porque “sus palabras no llegan ni al papel, pero
Céline hizo que me avergonzara del pésimo escritor que soy”. Más adelante,
insiste: “Céline, Céline, dios mío, Céline, ¿cómo es posible que haya existido
un hombre así?"













