martes, 14 de diciembre de 2021
El aliado inesperado y Días de destierro
miércoles, 28 de abril de 2021
Cen anos entre tres reinos
Con dúas peroratas cruzadas
entre dous irmaus vamos a dar por pechada (polo menos de momento) a videoteca
de Cen anos
entre tres reinos, que seguirá por suposto a disposición de quen queira
volver a ver o documental ou calquera dos 22 curtos que, conxuntamente, fain outra
película. Nestas últimas entregas, o Elías bríndanos dúas novas pinceladas sobre o traballo dos vellos
e os rapaces, por una banda, ou o traballo
en común -do concello ou de herdeiros-para arreglar os camiños ou labrar os
caños, para facer preseiras ou reparar os muiños. A Marina revélanos a fórmula
máxica para medir
o tempo sen necesidade de reló e recórdanos os cantares
de comba (de vara de parreira, por suposto). Con estes catro vídeos xa
publicados en Cen anos
entre tres reinos, vamos a darlles un respiro ós protagonistas, ós suscriptores ia ós seguidores. O tempo dirá se é un punto e final ou solo un punto ia seguido.
En calquera caso, mutas,mutas, mutas gracias a todos, especialmente ás personas que aceptaron
compartir as súas lembranzas dos últimos cen anos entre tres antigos reinos.
viernes, 16 de abril de 2021
Para el día del libro: El aliado inesperado
jueves, 8 de abril de 2021
Los Libros de Brumoso rebrotan por primavera
En los alrededores de la Marra de los Tres Reinos, uno de los enclaves geográficos donde se tocan España (Galicia y Castilla y León) y Portugal, si se observa de forma sosegada, con imaginación, es posible localizar el territorio de Brumoso, un espacio fronterizo surcado por muchos senderos en desuso y escasas carreteras. Un amigo me pregunta si Brumoso es, para mí, un estado de ánimo. Me tienta responder que "a veces es, más bien, un estado de desánimo". Pero le digo la verdad: es el lugar que visito más a menudo, el sitio donde tengo más amigos.
Brumoso, San Clemente, Milcastros, Carballal, A Toxeira son lugares pequeños
y están semiabandonados, con menos casas restauradas que amenazando ruina. Con
todo, en Brumoso no solo suena el
viento, no aúllan solo los lobos. Es un rincón del mundo donde, durante los
últimos cien años, han ocurrido y siguen ocurriendo extraños sucesos. Si
hubiese estadísticas al respecto,
llamarían la atención los altos porcentajes de desapariciones, muertes no
naturales o enterramientos clandestinos.
En tierras de Brumoso, para reafirmar la veracidad de algún relato, los viejos solían decir con contundencia: “Está escrito”. Esa es una de las razones -la otra es que no tengo habilidades de cuentacuentos- por las que se han escrito los libros que irán apareciendo en esta serie. Algunos se han publicado solo en gallego, otros están descatalogados, han crecido al ser revisados o, simplemente, buscan una segunda vida a través de su lectura por amigos, conocidos o desconocidos interesados que, en todos los casos, podrán elegir entre libro digital o libro en papel. Próximamente, en Amazon, El aliado inesperado.
jueves, 11 de febrero de 2021
“El rechazo fortalece el alma, la mía ya es un mulo”
El
título es una cita de Charles Bukowski
que forma parte de “La enfermedad de escribir”, un libro que recoge multitud de
cartas donde habla sobre una vocación inquebrantable, la de escribir como
necesidad.
A
los 34 años ya miraba al futuro con vocación de resistencia: “Si no triunfo
antes de los 60, me daré un plazo de 10 años”. A los 70 ya había triunfado,
pero seguía pensando como cuando no tenía apenas para comer: “Más de una vez he
dicho que escribir es una enfermedad. Me alegro de haberme contagiado”.
A
los 70 años Bukowski recuerda una vez que estaba en Atlanta, muriéndose de
hambre y frío en una casucha: “El suelo estaba cubierto de periódicos. Encontré
la punta de un lápiz y escribí en los bordes blancos de los periódicos con
aquella punta de lápiz, sabiendo que nadie leería mis palabras. Era una
enfermedad. No lo planeaba ni era parte de un movimiento literario. Era y ya
está”. Era necesidad y era verdad. No era poco.
Bukowski
revela sus filias, desde Kafka a Celine,
desde Sherwood Anderson y Gertrude Stein a Saroyan y Fante. Tampoco se priva de
mostrar su fobia por Faulkner: “pura mierda”, pero “mierda inteligente”.
El
autor de “Cartero”, la novela que vomitó tras dejar ese oficio, con casi 50 años, para
dedicarse de lleno a escribir, es en todo momento lo que a muchos nos gustaría
y no nos atrevemos: un deslenguado siempre dispuesto a llamar a las cosas por
su nombre y su apellido, sin paños calientes, sin medias tintas, sin piedad. Bukowski se muestra
mordaz a menudo, tierno a veces, enamorado de la escritura siempre: “Escribir
ha evitado que acabase en un manicomio, suicidándome o matando a alguien. Es mi
droga y la necesito. Ahora. Mañana. Hasta el último aliento”.
viernes, 5 de febrero de 2021
Soñei que a Terra tiña saudade da xeografía do xurásico
Soñei que a Terra estaba enfastiada de ver morrer persoas no Mediterráneo.
Soñei que a Terra tiña saudade da xeografía do xurásico, Panxea.
Soñei que a Terra decidía acelerar o movemento para reunificar continentes, para facilitar o paso do terceiro mundo cara ó primeiro, co ilusorio desexo de conseguir un segundo mundo, un único mundo menos insolidario, menos inxusto.
Cando espertei había terremotos no sur de España, se cadra tamén no norte de África.
sábado, 23 de enero de 2021
De dónde venimos, quienes somos y adónde vamos
De Arsuaga comencé a oír hablar, a través de los medios de comunicación, al mismo tiempo que de Atapuerca, el gran yacimiento español para contribuir a que el mundo conozca mejor a sus antepasados. Mi inclinación por la evasión me ha llevado a leer -también en los periódicos- y escuchar -Ser- a menudo a Millás. A Arsuaga, poco o nada.
Ahora he podido gozar con su UTE (unión temporal de empresas) intelectual para hacernos comprender un poco mejor de donde venimos, donde estamos, que somos e, incluso, adónde nos dirigimos. En La vida contada por un sapiens a un neandertal, Millás y Arsuaga nos facilitan una inmersión en la ciencia sin hacernos renunciar al entretenimiento ni a la diversión. Nos llevan del Valle Secreto a La Covaciella, de un puesto de frutas en el mercado a un sex shop regentado por una dependienta muy instruida, de una juguetería al cementerio de La Almudena.
Arsuaga goza tanto enseñando que inventa aventuras fantásticas para convertir la lección más árida en inolvidable. ¿Me sigues? Imposible no seguirle. Millás se nos presenta como un alumno a veces tocapelotas, a veces caprichoso pero siempre curioso, siempre predispuesto a asombrarse y aprender.
Salimos de este viaje con la mente más abierta, sabiendo que somos una especie autodomesticada, que aprendimos a dar la espalda a la naturaleza y que quizá debamos volver a darle la cara. Comprobamos que un niño de tres años dispone ya de una teoría de la mente y, por tanto, es capaz de intentar engañar a un adulto si le conviene. Que somos mutantes capaces de digerir la lactosa y que somos también hijos del fuego. Nos avergonzamos al saber que la tumba de Ramón y Cajal -"el autor más citado de la ciencia mundial en las revistas científicas, mucho más que Newton"- está semi abandonada. Y aprendemos a diferenciar entre longevidad y esperanza de vida. ¿O tal vez no?




