A menudo me ha parecido que los teléfonos nos estaban dejando ciegos, que perdíamos de ver maravillas por querer hacer una foto o grabar un vídeo. Ahora, mirando a Estados Unidos, me parecen héroes temerarios quienes intentan grabar las atrocidades perpetradas por el ICE, ese cuerpo de matones oficiales, asesinos impunes que no pocas voces autorizadas identifican con la Gestapo, que señalaba y masacraba a oposición en general y, especialmente, a judíos, a las órdenes de Hitler. Como él, el actual tirano del mundo (patético y desequilibrado personaje que quiere el nóbel de la paz mientras ordena bombardear países y asesinar a sus propios ciudadanos) tiene a acólitos repitiendo una mentira mil veces para tratar de convertirla en verdad. Ahora que en las calles de Estados Unidos hay tantos “terroristas domésticos”, ahora que Vance, Noem, Bovino, Leavitt y otras lenguas viperinas tratan de convencernos de que nadie que se oponga a los deseos del tirano Trump merece vivir, ahora son cruciales, imprescindibles las imágenes que graban los modernos reporteros, para hacerle una mínima justicia póstuma a mártires como Alex Pretti o Renee Good. Si los activistas y los reporteros voluntarios dejan de actuar y grabar (¡bendito intrusismo profesional!), intimidados (comprensiblemente) por quienes quieren ver pistolas donde solo hay móviles, en Estados Unidos habrá comenzado el período más negro y vergonzante de su historia reciente.
lunes, 26 de enero de 2026
Asesinos impunes y héroes anónimos
A menudo me ha parecido que los teléfonos nos estaban dejando ciegos, que perdíamos de ver maravillas por querer hacer una foto o grabar un vídeo. Ahora, mirando a Estados Unidos, me parecen héroes temerarios quienes intentan grabar las atrocidades perpetradas por el ICE, ese cuerpo de matones oficiales, asesinos impunes que no pocas voces autorizadas identifican con la Gestapo, que señalaba y masacraba a oposición en general y, especialmente, a judíos, a las órdenes de Hitler. Como él, el actual tirano del mundo (patético y desequilibrado personaje que quiere el nóbel de la paz mientras ordena bombardear países y asesinar a sus propios ciudadanos) tiene a acólitos repitiendo una mentira mil veces para tratar de convertirla en verdad. Ahora que en las calles de Estados Unidos hay tantos “terroristas domésticos”, ahora que Vance, Noem, Bovino, Leavitt y otras lenguas viperinas tratan de convencernos de que nadie que se oponga a los deseos del tirano Trump merece vivir, ahora son cruciales, imprescindibles las imágenes que graban los modernos reporteros, para hacerle una mínima justicia póstuma a mártires como Alex Pretti o Renee Good. Si los activistas y los reporteros voluntarios dejan de actuar y grabar (¡bendito intrusismo profesional!), intimidados (comprensiblemente) por quienes quieren ver pistolas donde solo hay móviles, en Estados Unidos habrá comenzado el período más negro y vergonzante de su historia reciente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

